
Cortar vidrio grueso requiere cierto equilibrio. Si la temperatura no se controla adecuadamente, todo puede romperse sin previo aviso. Para evitar eso, utilizamos lámparas de infrarrojos de onda corta para precalentar el vidrio. La clave es lograr que tanto la parte interior como la exterior del vidrio alcancen la misma temperatura antes de que la herramienta de corte toque su superficie.
Controlando el calor
El problema es que el vidrio no soporta cambios bruscos de temperatura. Si la superficie se calienta mucho más rápido que el núcleo del vidrio, se produce un shock térmico, y eso es lo que hace que el vidrio se rompa. Se necesita un sistema de calefacción que pueda adaptarse rápidamente a los cambios de temperatura.
Por eso utilizamos lámparas de infrarrojos de onda corta. Estas lámparas no tienen mucha “masa térmica”, lo que significa que no tardan mucho en calentarse. Mientras que los calentadores convencionales tardan más en calentarse, estas lámparas alcanzan su potencia máxima en cuestión de milisegundos.
Al combinarlas con un controlador SCR o PWM, se puede ajustar la temperatura en tiempo real. Se puede aumentar o disminuir la temperatura rápidamente, y así el vidrio permanecerá estable. Sin estrés, sin grietas.
Los equipos que realmente funcionan
Por lo general, utilizamos tubos halógenos de cuarzo de alta potencia. La razón es sencilla: la luz de onda corta penetra más profundamente en el vidrio grueso que otros tipos de luz infrarroja. Si se trabaja con vasijas de paredes gruesas, esta es la única forma de aplicar el calor donde sea necesario. Así, el calor se concentra exactamente donde se va a realizar el corte.
Un consejo importante: estos tubos consumen mucha energía. Asegúrese de que sus cables puedan soportar esa carga. Si los cables son demasiado delgados, habrá caídas de voltaje, y el calentamiento dejará de funcionar correctamente.
Funcionamiento en el lugar de trabajo
Lo mejor de todo es que estas lámparas pueden integrarse fácilmente en los sistemas de calefacción existentes. Utilizamos conectores estándar, ya que nadie quiere pasar tres horas arreglando algo tan simple. Si una lámpara se daña durante el trabajo, basta con reemplazarla y seguir trabajando.
Un último consejo: mantenga el cuarzo limpio. De verdad. Un poco de polvo o huellas de aceite pueden causar puntos calientes en el tubo, lo que acelerará su deterioro. Manténgalo impecable, y funcionará perfectamente.