
Mantener los baños cálidos sin cegar a los visitantes
Cuando fabricamos lámparas infrarrojas para baños, la clasificación de resistencia al agua es algo sencillo de manejar. Pero el verdadero problema es la luz que emiten estas lámparas.
La mayoría de las lámparas industriales emiten una luz de amplio espectro. En un almacén, eso está bien. Pero en un baño, es un desastre: la luz es demasiado intensa y molesta. Para un bebé cuyos ojos aún están en desarrollo, esa luz puede ser incluso peligrosa.
El truco está en la luz misma.
No queremos una luz intensa; queremos una luz suave. Para lograrlo, utilizamos una mezcla específica de vidrio de cuarzo y aleaciones de filamentos que actúan como filtros. Estos filtros eliminan las longitudes de onda azules que causan molestias visuales. De esta manera, se obtiene ese calor agradable en la piel, pero la luz sigue siendo suave. Claro, al filtrar la luz, perdemos un poco de energía térmica, pero ese es un sacrificio que estamos dispuestos a hacer siempre. La seguridad es lo más importante.
Lidiando con el vapor
El agua y la electricidad no combinan bien. Por eso, colocamos todo dentro de un carcasa sellada que cumple con los estándares IP66. Eso significa que la unidad puede soportar salpicaduras intensas y vapor abundante sin que se dañe.
Pero hay un problema: estas lámparas se calientan mucho. Utilizamos juntas resistentes al calor para mantener el sello hermético, pero aún así hay que tener cuidado con dónde se instalan. Si en el baño no hay circulación de aire, ese calor no tendrá dónde ir. Si la superficie donde se instalan las lámparas no permite la circulación del aire, los componentes se dañarán mucho antes de lo esperado.
Instalarlas en la pared
Hemos diseñado estas lámparas para que sean fáciles de instalar. No se necesita ser ingeniero para instalarlas. El cableado es sencillo, pero, por favor, revise su circuito eléctrico. Estas lámparas consumen mucha energía en cuanto se encienden. Y, por favor, asegúrese de que estén conectadas a tierra. En un lugar húmedo, no se puede descuidar este aspecto. No vale la pena arriesgarse.